viernes, 26 de mayo de 2017

Cuando las ideas no están

Queda la observación, la empatía del vínculo por detrás del juicio que consideramos general. Queda la neurótica intención de la reproducción. Encontramos lo que ahora no es perdido, lo que consideramos primitivo y por eso sentimos.

lunes, 12 de diciembre de 2016

EL paso al costado (nuevo corte "chela" + reflexión)

Este es el nuevo corte, el que presentamos en CHELA. Lo visualice nuevamente y encontré en él esa mirada antropológica que supimos construir con mis compañeros. Las teóricas aportaron mucho a esta mirada. Generaron interrogantes y estados reflexivos equidistantes entre crisis y cordura. Veo que pudimos contar y mostrar al individuo universal. Ese individuo que en su peregrinar se construye, se expande, se diseña en una constante búsqueda de sí mismo. Puede que todo se trate de un intento. Una necesidad de poder comprender nuestra propia naturaleza. Una naturaleza misteriosa, demasiado grande, demasiado cósmica. Pero intentamos y en ese intento tal vez este el arte, manifestándose y siendo canal del Espíritu de nuestra especie que se siente atrapado en el cuerpo material y desarrolla conceptos, diseños, visiones,etc. Tal ves sea el arte ese canal que permite la manifestación del espíritu de nuestra especie que busca comprenderse y no puede o mas bien nunca llega a completarse y por eso "la cosa" sigue; desde los hombres cavernarios y sus pinturas rupestres hasta nosotros integrantes de una red virtual-tecnológica. Vaya uno a saber donde terminaremos. No importa. Solo es importante tomar consciencia sobre lo que implica nuestra existencia. Esto buscamos con nuestro material, una toma de consciencia a través de una cámara que genera detención, que genera "El paso al costado". Un paso que nos permita vernos, que nos permita reconocernos, que nos permita contemplar la totalidad en la cual estamos sumergidos. Es eso, un intento desde la cámara. Una cámara que es herramienta y nos permite registrar lo que nos rodea, lo que vemos. Un espejo en movimiento.

lunes, 21 de noviembre de 2016

El Paso al Costado (primer corte + revisión de consigna)



Nuestro objetivo fue generar una pieza audiovisual que problematice la relación entre imagen y palabra.Aprovechamos esta instancia para mostrar la realidad miscelánea de la sociedad que nos toca transitar tomando como referencia el paradigma de la ciencia ficción.
Proponemos al registro como medio para lograr el extrañamiento de sucesos y situaciones cotidianas, y de esta forma sembrar en el espectador un dilema.

La cámara es la herramienta material desde la cual el hombre busca manifestar la metafísica del espíritu. Un espíritu que se encuentra atrapado en el cuerpo y necesita traspasar los límites materiales. Un espíritu que no podemos terminar de comprender. Probablemente la cámara surja como el intento del hombre por explicar y entender su propia naturaleza. Se vuelven necesarias las exploraciónes de nuevas formas de comunicación, de expresión.


Aquí abajo el primer corte. El nuevo corte lo llevamos a Chela. Luego sera posteado

jueves, 20 de octubre de 2016

reflexión

¿Desde que lugar nos posicionamos a la hora de registrar? ¿Que sucede dentro uno cuando decide capturar un momento ? ¿Es un acto intuitivo que responde a una busqueda mas global? ¿Cuanto nos alejamos y cuanto nos aproximamos a la consigna a la hora de viajar? ¿Cuanto nos aporto el "frenesi" del viaje?  ¿Tiene que haber consigna u objetivo a la hora de viajar o el punto esta justamente en viajar y entregarse a lo inesperado? ¿Hay formula?
La teórica y posterior visualización conjunta del material global generado por todos me interpelo hacia una autoreflexión sobre las decisiones. Me permito arriesgar a querer entender un viaje como un ensayo de prueba y error del cual puede surgir una arista superadora. Recuerdo el momento en el que Gabriel compartió la experiencia "errada" que tuvo Pasolini al viajar a Palestina e Israel y no encontrar situaciones que le permitan empezar a construir su propio relato sobre la vida de cristo pero,a su vez, ese fallido le permitió ver en el sur de Italia las locaciones indicadas para su audiovisual.
Todo es contradictorio. Hay un valor único en el ritual del hacer, en el instante...
Un lugar, un otro y una situación: ¿cobran sentido solo con ser registrados? ¿el registro ya tiene consigo un sentido propio?  ¿tiene que haber un concepto primigenio? ¿entran en juego la ideología, las interpretaciones que cada uno tiene sobre ciertas cuestiones de la existencia?

lunes, 17 de octubre de 2016

Reflexión (desde el viaje)



Un fémur,  partes de circuito eléctrico de un colectivo abandonado, rollos y retratos. Todos conductores de sensaciones que quedaron dando vueltas en el pensamiento. La instancia del viaje abrió un espacio a la reflexión en torno al registro.
El Hexagrama 46. Sheng / La subida [El empuje hacia arriba]  se compone de dos trigramas cada uno de estos se compone por líneas que son el resultado de la suma numérica entre tres monedas que según la cara descubierta de cada una sumarán 6, 7, 8 o 9. Los números pares dan como resultado una línea que se interrumpe en la mitad y luego sigue, es decir una línea que se parte en dos. Los números impares generan como resultado una línea sin interrupciones, uno podría dibujarla eternamente pero el límite de la hoja lo impide y  el punto final es arbitrario uno decide el corte.
El primer trigrama (inferior) 6/7/9  significa, “abajo Sun, Lo suave, el viento, la madera”; El segundo trigrama (superior) es: 6/8/8 significa “arriba K´un, Lo receptivo, la tierra”. La imagen del Hexagrama es la madera que crece en medio de la tierra. Los números impares 6 y 9 poseen apartados aparte según la posición que ocupen. En este caso el 9 en tercera línea significa “el ascenso entrando en una ciudad vacía” y aquí es donde recuerdo a IBICUY.
Un pueblo desolado, un pueblo-cementerio de belleza cruda que refleja el paso devastador de una inundación que estropeó todo lo que se le puso enfrente y luego que el agua bajo, los restos. Ibicuy remite al olvido y me trae  al recuerdo la primera situación de estudio entorno a “El lugar”. Recuerdo que en ese entonces me toco explorar una cocina y mi elección fue más expeditiva que otra cosa, recuerdo no haber experimentado sensaciones rutilantes. En esta ocasión puedo darme cuenta de la importancia del contexto que a uno lo rodea al registrar, sin duda que el tránsito por el pueblo y sus alrededores fueron sedimentando sensaciones de tedio y densidad que me permitieron ir encontrando el encuadre y lo posible a trasmitir a  través del visor de la cámara.
Un visor de cámara analógica más opaco que el de la digital, un rollo de 36 fotos que es un número compuesto y significa el encuentro de los cuatro elementos,  un número que expresa totalidad.  Ibicuy en guaraní significa “pedacito de tierra”. 
Cada foto cobra un valor particular, no hay lugar para la repetición ni para la ansiedad (aunque caí en la repetición), porque hay un límite de número impuesto por el rollo y este límite lleva a estar más minucioso, como sucede con el “frame” a la hora de montar con un límite de tiempo estipulado. 
En un punto cada foto es un salto al abismo porque luego del “disparo” uno no puede ver lo que capturo y transita la inseguridad cosa que lleva a confiar más en uno mismo y en lo que el ojo decide captar a través del juego perceptivo que sucede dentro de uno. 
Periferia-desolación-restos-rastros-inundación-contrareidad-dualidad-crudo-falsa empatía-extirpar-cazar-disparo-alma.
Recuerdo percibir algunas de las palabras anteriores en los ojos de las personas que decidí retratar. Conviven el semblante facial de las personas y el lugar que habitan. El entorno moldea al sujeto. Resulta interesante el intercambio con las personas, vivenciar sus historias y su realidad para luego ver en la foto la impostación o el intento de una supuesta felicidad.
Vuelven las sensaciones encontradas y lo contradictorio ¿Se transita una falsa empatía con las personas para robarles un gesto, para realizar ese registro? ¿Por qué satisfacer el placer de lo ominoso, del morbo, del misterio, de lo perverso con el dolor y la violencia sufrida por una persona? ¿Cuál es el límite del registro? Siento que Ibicuy y las personas que lo habitan sufrieron el paso de la inundación como todos sufrimos el paso de la vida. Luego las aguas bajaron y quedaron los restos. Nosotros como equipo de registro fuimos y escarbamos en lo desenterrado, en donde ya hurgar es un exceso, un vicio, es gula. A su vez a ciertas personas les gusta contar su historia a la cámara ¿Por qué?
La cámara parece estar reposando en observación desde la oscuridad para salir y capturar ese instante preciso de lo que a priori no está para ser mostrado. Recuerdo una frase de una compañera: “La tortura del registro”.
Recuerdo que a la salida de una de las casas donde logramos entrar e interactuar con personas, un perro de gran tamaño acechaba a otro más pequeño. Se trenzaron de tal forma que el más pequeño fue sometido. La escena fue poniéndose cada vez más violenta. Al gran perro se le veían los colmillos, la baba chorreaba de su boca y todos pensamos que iba a lastimar al de su misma especie. Una posible  analogía sobre los vínculos entre personalidades.
No saque esa foto, no tenía la cámara encima, me costó liberarme del autocastigo por no tener la cámara lista. El instante preciso sucede una vez y luego desaparece. Hay instantes que quedan impresos en la memoria pero los que están para ser capturados por la cámara no pueden escaparse.
Recuerdo “Espejo” de Tarkovsky y la escena final en la cual la cámara va desapareciendo en las profundidades de un bosque y a lo lejos, fuera del bosque, se ve una anciana con niños que caminan sobre el pasto en dirección hacia algo esperanzador  y todo se funde a negro con la cámara nuevamente en la oscuridad.
Por debajo de la superficie a la que llamamos vida: ¿Subyace el proceso de la muerte?
A lo que llamamos muerte ¿Es un momento o más bien el proceso donde sucede la vida?...